
Visita Interiora Terræ, Rectificando Invenies Occultum Lapidem.
MI PIEDRA esoterismo
El silencio de la noche se hizo hermano de la quietud.
Sin embargo, dentro de mi corazón un torrente de vitalidad asaltaba los cielos.
Iba yo comprendiendo que debemos ser como el sol e iluminar nuestro arco.
Es que la tierra gira ella misma y sólo necesito para iluminar desarrollar la operación.
El silencio me impulsaba a comprender a grandes zancadas lo que tuve mucho tiempo ante mis ojos.
Dice el Maestro:"Dios piensa, nosotros somos pensados. Dios habla, nosotros somos la Palabra".
¡Y allí surge en la noche oscura el tercer elemento, como un rayo!
Pensamiento, palabra... y operación.
Así comprendí que mi corazón es el altar puro adonde puedo rehacer la Alianza y abrir el camino superior de entrada al ángel de la luz divina.
¿Cómo intuía yo el camino en la oscuridad del espíritu?
Pero todo necesita su método.
Anunciación, nacimiento, presentación al templo, sacrificio, resurrección, ascención.
Por el sacrificio llegaré a la purificación, por ella a la unión y así presiento el Plan Divino.
¿Es posible expresar todo ésto en palabras tan sencillas?
"Transpórtate a la montaña iluminada que hay en tí. A la ciudad cuadrada. Allí hay un río de agua viva. Allí el árbol de la vida fructifica doce veces y sus hojas curan".
Ví que la montaña iluminada, la ciudad, la piedra angular, es el corazón.
Los frutos son la Palabra.
Las hojas son las obras.
Y allí ví también en la quietud, en el silencio, en la oscuridad, que mi corazón es la Jerusalén Celeste.
Quiero ser ese Homo Novus que inspira su método en el camino arquetípico del Nuevo Adán.
Ya no me importaban las tinieblas externas de esa noche.
Yo había interpretado cuál era el camino, la Vía Cardíaca.
Todo ya estaba dentro de mí.
Héme aquí, puliendo mi piedra.
S:. I:. Athanasius Ålborg
Schloss Nordkirchen
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