LA VEJEZ Y LA MEMORIA cuento corto
Hoy tengo doscientos veinte años.
Y miro el mundo que me rodea con cierta perplejidad.
Generalmente se relaciona a la vejez con la falta de memoria.
Pero yo ya no tengo consuelo. Contrariamente a todo lo que a los viejos les sucede, a mí, con doscientos veinte años me ocurre que recuerdo todo lo presente con pelos y señales.
Pero de mis años mozos... ¡casi nada!
Nos reunimos en el bar y estos amigos viejos se ponen a hablar del bombardeo a Plaza de Mayo, de la conscripción, de los barcos de ELMA, de las bombas atómicas que los yankis tiraron sobre población civil...
Mis amigos tienen suerte porque los médicos les dan químicos que los ayudan a ordenar el presente; y ellos tienen los recuerdos viejos casi intactos. En cambio yo los tengo como en un sueño.
Sí, a mí me pasa al revés que a ellos. Conmigo los médicos se quedan pasmados, ellos mismos no recuerdan qué hicieron esta mañana en el consultorio.
Y yo soy un implacable grabador del presente.
Por ejemplo, yo recuerdo una a una todas las palabras de este relato desde el inicio. Pero no todos podrían decir lo mismo.
¿Cuántas palabras hay en el primer renglón?
— Son cinco.
¿Qué dice el segundo párrafo?
..........
Es inútil, soy un bicho raro. Ya no puedo sentarme en el bar con esos viejos que todo lo confunden.
A mí me gusta disfrutar de los avances tecnológicos a la par de los jóvenes.
Hago mi blog, maileo, chateo, MP4, IPOD, registro todo en un Pen Drive, y en lo que se invente!
Pero yo les he preguntado a mis amigos viejos si recuerdan quién soy. Ese es mi problema... presente.
Les propuse que si ellos me ayudaban a recordar viejos tiempos, yo les contaría de las últimas traiciones de nuestros propios gobernantes, las ausencias de los diputados y senadores en este mes, los juicios arreglados, los últimos fraudes y malversaciones...
Bueno, en resumen, yo puedo contarles lo que pasa hoy en el País.
Pero a ellos ni les importa.
Aún así en algo me han ayudado. Me dicen que mi nombre es Manuel Dorrego, coronel, y que dejé estas líneas junto a un sobre con carta para mi esposa, antes de ser fusilado por Lavalle. Ni sé quién fuera ese Lavalle. Buen hijo... habrá sido si me fusiló.
Como en sueños recuerdo a una Aráoz de Lamadrid en un lugar, América (1) y Peña. No sé si es real o no esa mujer, pero como detrás de un velo recuerdo su hermosura.
¡Todos estos viejos darían lo que tienen por recuperar la memoria de sus últimos meses vividos! Pero se acuerdan de cosas que ya no pueden cambiar.
Ellos dicen que vieron que yo llevaba bordada en la manga derecha del uniforme : "Yo salvé la Patria, Chile a sus primeros defensores" y que fuí herido el 12 de enero de 1812.
También parece que vencí a un tal Alvear, a López y otros revolucionarios.
Y lo dudo.
Raro me resulta pensar que luché contra ese tal Alvear.
No quiero que me pase lo que me cuentan le pasó a Lucio V. Mansilla, autor de "Una excursión a los indios ranqueles", que siendo masón, debió dejar la Orden por un duelo que sostuvo en 1880 con el coronel Pantaleón Gómez, También masón y padre de muchos niños.
Gómez era Oficial de la Gran Logia presidida por José María Cazón.
El coronel Gómez disparó al suelo, pero Mansilla lo hirió de muerte.
Mansilla nunca logró su rehabilitación en la masonería.
Volviendo al tema... yo quiero saber que un Lavalle me fusiló. Lo dudo. Pero así me lo cuentan.
Disculpen, creo que están llamando a mi puerta ahora.
—"Soy el coronel Bernardino Escribano, es Ud. mi prisionero..."
— Ah... ¿sí?
Hum... No recordaba que yo debía ser fusilado a los 41 años.
¡Me estaré poniendo tan viejo como mis amigos!
________________________________________Copyright2007®miguelpizzio,Malvinas Argentinas
Cuento publicado en: Círculo de la Historia de la Provincia de Buenos Aires, bajo la dirección del historiador Prof. Héctor Mario Segura Salas, 2008.
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DORREGO

En el panteón de los próceres, Manuel Dorrego aún no tiene su lugar. Repudiado por la historia liberal y dejado de lado por el revisionismo, la figura del caudillo federal sencillamente no encaja en los parámetros de la historiografía argentina porque encarna el cruce de dos paralelas: liberal, pero nacionalista; federal, pero porteño; ilustrado, pero popular; nacionalista, pero democrático y republicano; localista, pero profundamente americanista y sanmartiniano.
Se ha olvidado de que fue el primero en cruzar los Andes con un ejército libertador. Que sin su intervención, Belgrano no hubiera ganado las batallas de Salta y Tucumán .Y que con él no hubiera perdido Vilcapugio y Ayohuma. Que fue el verdadero creador de la guerra de guerrillas en Salta. Que fue desterrado por Pueyrredón por resistirse a que el Imperio portugués invadiera la Banda Oriental. Que estudió el sistema federal norteamericano y a su regreso se convirtió en el primer líder nacional y popular de la Argentina. Que fue el acérrimo enemigo de Bernardino Rivadavia y que finalmente fue fusilado en Navarro por Lavalle y se convirtió en la primera víctima mortal de un golpe de estado unitario.
Carta del Coronel Manuel Dorrego a su esposa Angela Baudrix :
"Mi querida Angelita:
En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir; ignoro por qué; mas la Providencia divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha querido. Perdono a todos mis enemigos y suplico a mis amigos que no den paso alguno en desagravio de lo recibido por mí.
Mi vida: Educa a esas amables criaturas: sé feliz, ya que no lo has podido ser en compañía del desgraciado
Manuel Dorrego"
El fusilamiento de Dorrego, Rodolfo Campodónico
NOTA
(1) La calle América es la actual Pueyrredón.