EL ENIGMA DE LOS MAGOS cuento corto
Acta de creación teúrgica de Puerto Madero.

"Todo en el mundo está dividido en dos partes, de las
cuales una es visible y la otra invisible. Aquello visible
no es sino el reflejo de lo invisible." Zohar. I, 39
En 1886 conocí a dos maestros de la teurgia. A uno le decían Painé, indio ranquel que según narra Lucio V. Mansilla en "Una excursión a los indios ranqueles" había muerto en la explosión de granadas dejadas en el desierto por el general Emilio Mitre en 1856 para salvar a su propia división guerrera.
Este Painé era el padre del cacique Mariano Rosas, ahijado del Restaurador.
Dicen que Painé murió en la explosión, pero les digo que yo mismo lo he visto en Buenos Aires y aquí doy testimonio.
El otro extraño de la teurgia bajó de un barco que salió de Marsella un año antes, y después de muchas peripecias dió con el puerto de Buenos Aires. Era Michel Dupont.
Gente rara estos dos. Comían verduras, se bañaban en agua fría siempre. Rechazaban el rapé, el tabaco y los juegos de azar. Respiraban con un método secreto en cuatro ciclos equivalentes o algo así.
No se dejaban sacar fotos. Nunca los ví trasnochar, pero sí levantarse antes de que el sol alumbrara.
Una vez ví a Painé el ranquel subido al balcón del Cabildo, decía que allí los rayos del sol pegaban antes. Desde allí saludaba al astro con los brazos abiertos y trazando dibujos en el aire.
Dupont hablaba "con la nariz" mezclando francés con español. Entendía sánscrito y traducía arameo, griego y latín. Tipo raro. Hermético. Algunos decían que él vivió con los coptos en Egipto.
Extraños eran los dos, de pocas palabras en su enigmático mundo.
Una vez unieron sus fuerzas con el fin de crear un Cosmos, o al menos ordenarlo a partir de un Caos. Casi como los dioses griegos.
Decían que el Gran Arquitecto del Universo había hecho al Hombre de tierra y agua, y no de la nada. Simplemente con su Palabra.
El hecho es que empezaron sus prodigios con una treta sencilla.
Vieron que en la palabra Caos ya existen la C, la A, la O y la S. Por lo tanto, desechando la A, y usando las que quedan, faltaría crear sólo la M y duplicar la S... para formar COSMOS.
Así es que se dieron a la tarea de concentrar voluntades y sonido para provocar la M faltante y necesaria.
Luego de seis días lo lograron, creando una M en el silencio de la noche oscura.
Es que la M al ser pensada y nombrada, existió. Así de fácil.
Estos dos raros lograron en conjunto su primera creación. El Cosmos que querían era ahora una realidad casi tangible.
(Sé que crearon luego muchos mundos multiplicando las letras y sus sonidos. Y colocaron esos mundos en otros lugares que desconozco).
Ramificaron así el cosmos infinito. Y ellos decían que, aunque sus habitantes no eran inmortales, esos mundos gozaban de eternidad. Ya no volverían a ser Caos.
Tipos raros estos dos. Buenazos pero herméticos en extremo. Solidarios pero encerrados en su esoterismo.
Una vez ví al ranquel cerca del Hotel de Inmigrantes meditando bajo la lluvia en posición fetal. Cantaba sonidos que no entendí ni soy capaz de recordar, y menos de reproducir.
Estos dos estaban convencidos de que las palabras con sus reglas de combinación tenían vida propia. Y que no debíamos mentir ni murmurar porque estaríamos creando mundos adversos.
La Primera Creación de ellos fue Puerto Madero.
¿Cómo lo hicieron? Dicen que armaron ese cosmos virtual en el espacio y lo volcaron a la materia por la aguzada punta de lo que llegó a ser el Puente de la Mujer, que así tomó forma.
Es decir, que desde la punta alta y culminante del puente hacia arriba, existe un Puerto Madero virtual, cósmico e intangible, igual a éste de aquí abajo.
Como un reflejo.
Sin embargo, a pedido de los dos hierofantes, los que firmaron el Acta de Creación Teúrgica de Puerto Madero fueron: Lorenzo de Hervás, Anabel Goicochea, Fernando de Saussure, Juan Pablo Panozzo, Emile Benveniste, Jorge Meijide, Michel Foucault, Fidel Panozzo Galmarello, Raul Momblanch, Marco Andrés Pizzio, Graciela Miyara, Martín Kowaluk, Tomás Arriaga, Evelyn Timm y algunos más... que la urgencia no me dejó copiar.
Yo mismo ví el Acta firmada por todos. Se firmó en el predio que hoy es la plaza "Mujeres Argentinas" de la Av. Juana Manso, a la vuelta del Hilton.
El notario interviniente creo que se llamaba Martín Rizo.
He buscado las fechas de nacimiento de los que nombro, porque no puedo hacerlas coincidir con la época de estos dos magos. Sé que Uds. querrán saber esas fechas, escudriñar cada párrafo de este texto... yo ya ni lo intento. Es que el tiempo es manipulable, o en todo caso, ni existe.
A decir verdad, yo, que ésto escribo, fallecí en 1903, un año después de la inauguración del Dock de la Av. Juana Manso al 1100.
Y este relato que dejé en pergamino y a tinta, de mi puño y letra, quedó sobre mi mortaja dentro del féretro y en sobre lacrado.
Mi nombre es:
Fr. Athanasius Ålborg, S:.I:. AOM
Magister Emeritus, dinamarqués de Hjørring.
(Proprio nomine clavis abdita)*
* ("La clave está escondida en mi nombre").
Athanasius: 'inmortal', del griego A-Θάνατος (a-thanatós): 'sin-muerte'.
____________________________________Copyright®miguelpizzio, Buenos Aires, Argentina
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