| Relatos de Puerto Madero - LOS MUNDOS
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EL PASAJE ENTRE MUNDOS relato
Flammarion, en L'Atmosphere,Paris,1888
Muchas veces he meditado acerca del espacio, el tiempo y los agujeros negros.
Me inquieta la forma de pasar de una dimensión a otra, de un mundo a otro.
Desde niño he intuído que ese pasaje es un atolladero, un embudo, una situación crítica, y su culminación un punto, el Aleph.
Es como si la luz trasmutara en tiempo, el espacio en gravedad, los quarks en núcleos atómicos y los neutrinos en leptons... la ciencia me ayuda y me complica.
Repasando algunos de mis cuentos veo que aparece este punto crítico de cambio.
Siempre un Arca de Noé, un Deucalión, Utnapishtin... siempre otra palabra para nombrar a un mismo héroe mítico.
Pero hoy es un día soleado, anticipo tempranero de una primavera inminente, y estoy sentado en el sillón de mi escritorio.
En mi hombro izquierdo, como tantas veces, se ha posado mi amigo.
Este pajarillo con su aparente fragilidad ha soportado las vicisitudes del vivir. Es viejo y vuela poco. Creerá que soy un dios proveedor de alimentos y cuidados. Sabe buscarme para sentirse seguro. Es que ya no ve muy bien y duerme un poquito a cada rato.
Sin embargo él ha sido siempre libre de partir hacia otros mundos por el vasto cielo. Las ventanas siempre estuvieron abiertas. Su jaulón de cuatro patas con aspecto de castillo tiene sus puertitas abiertas de par en par.
¿Y qué tiene que ver esta historia doméstica con el pasaje entre mundos?Parece que hay un paralelismo interesante.
Cuando el Gran Arquitecto delineó nuestra existencias puso límites de tal forma que a mi amigo le tocó ser pájaro y a mí un hombre.
Podría yo divagar en este momento acerca de lo que los antiguos autores han llamado "el lenguaje de los pájaros" y concluir que ese puente primordial de comunicación entre Adán y el Creador era una síntesis de pureza y armonía.
Aun podría adentrarme en la relación de los símbolos, sonidos y números; y analizar a la palabra misma con una mirada filológica, ontológica y filosófica.
Pero este corto texto hace referencia a la manera en que individuos de especies diferentes pueden comunicarse, como un pasaje entre mundos.
Ahora mismo este pajarito posado en mi hombro propone y responde haciendo malabarismos con el sonido.
Si bien canta a intervalos de tiempo y cuando escucha caer agua, tiene otras maneras de comunicarse. Una es con chistidos, que son suaves cuando responde a un llamado, como diciendo: —Te escucho, aquí estoy.
Y otros chistidos son más estridentes y denotan una situación de peligro. O si son insistentes son un pedido de atención.
Pero hay una manera sonora casi imperceptible que he detectado acercando mis oídos a su plumaje. En pleno silencio su pico emite mínimos chasquidos que esperan respuesta. Y se establece como un contrapunto.
Yo aprendí a mojar con saliva mis labios y separarlos por el centro de la boca, eso hace un sonido parecido.
He aquí la analogía con el pasaje entre mundos.
Su propia existencia y la mía.
Dos mundos que Dios ha limitado en una individualización pero que ha relacionado en tanto estamos hechos de la misma materia.
Es que si hubo un lenguaje prístino, el pasaje a una dimensión poblada de individualidades se convirtió en una Babel.
En este silencio que rodea mi escritorio la frágil avecilla pugna por hablar... y yo por desplegar las alas y volar.
Algún día será...

"Wity" ( padda orizivora, origen:Java y Borneo)
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