cuento corto

EL CARPINCHO
Un arriero correntino, el Laureano Astrada, iba bien montado por un campo inundado de Tatutí o de Feliciano. Esto pasó por 1840 y tantos… ya nadie se acuerda bien por dónde ni cuándo. Y con el agua a media pata del malacara, se topó con un carpincho. Lo mató de un rebencazo.
Para evitar que los pescadores lo descubrieran, escondió al bicho en un pozo que hizo con su cuchillo y las manos en la costa del Mocoretá.
Se fue y se olvidó del sitio adonde lo había ocultado y creyó que todo había sido un sueño de la larga siesta bajo un ñapindá.
Más tarde, bajándose una grapa en el mostrador del bar de Montiel, hizo alarde y contó todo como si fuese un sueño.
Pero el Indalecio Mansilla de Villa Libertad, que estaba de paso, escuchó todo y se fue a rondar el Mocoretá hasta encontrar al carpincho. Y se lo llevó al rancho atravesado en la montura.
—¿Sabés vieja que un correntino en lo’ Montiel dijo que soñó que había matao un carpincho de un rebencazo, y que se olvidó adónde lo había escondido. Yo lo’ncontré en la costa’l Mocoretá. ¡Ese Julano sí que sabe soñar!
— Mirá Indalecio… ¡A que te juiste otra vez pa lo’ Montiel a tomar giniebra! Dispué te dormiste la mona y ¡habrás soñao que viste un correntino que había matao un carpincho! —dijo la morocha secándose las manos en el delantal.
— Y bueno… aunque yo hubiese encontrao el bicho porque lo soñé —dijo el Indalecio— ¿Por qué nos vamo a priocupá urguetiando la cosa?
Pero esa noche el correntino se acostó pensando en el carpincho… y realmente soñó. Y en el sueño vió el pozo vacío en la costa del río, y también a quien se llevó el bicho.
A la mañana bien temprano el arriero fue al rancho del Indalecio, cerca del Puente Colorado. Y encontró al carpincho colgado adentro de una fiambrera, con un gancho de alambre en la rama de un tala, al costado de unas cina-cina.
El correntino y el Indalecio discutieron.
Y se fueron con el problema a ver al Jefe de Policía, el Sargento Guarumba, el mismo del éxodo de Mandisoví, cuando los ataques de los bandeirantes.
El Señor Jefe le dijo al correntino: — Mirá ché, le mataste al capivará y te pensaste que todo fue un sueño nomás te digo. Dispué soñaste de verdá y pa’ pior ¡te créiste que era verdá, ché! Tonce el Indalecio l’encontró al
dijunto y ahorita nomá t’está peliando… Pero su patrona piensa q’ él soñó
que había encontrao un capivará que otro había matao. Y güeno, mirá ché, yo pienso que.... ¡al final naides mató al bicho y listo, nomá te digo! Pero…¡chamiigo…! Como aquí en la bolsa tá el dijunto, lo mejor es que lo partan
en do… y si quieren, dejen un pedacito pal jefecito, eh?
Como la Villa San José de Feliciano fue saqueada e incendiada por las tropas del general correntino Vicente Ramírez en 1839, Urquiza estaba evaluando la reconstrucción del caserío. En 1864 llegó esa orden.
Y fue hablando de San José de Feliciano, del Mocoretá y de Tatutí que el asunto del carpincho llegó por comentarios a conocimiento del Gobernador Justo José de Urquiza.
Mientras mateaba cerca de una de las pajareras del Palacio San José, Don Justo José se quedó pensando, y al rato dijo : — Este Sargento Guarumba…¿ no habrá estado soñando que se repartieron un carpincho?
__________________________Chajarí; Entre Ríos, Argentina
Copyright2007®miguelpizzio